A las mañanas Puig

viernes, mayo 12, 2006

Seis quince a.m. Suena el despertador del celular que programé antes de acostarme. El otoño sólo me ofrece oscuridad a esa hora. Luego de ducharme y vestirme en silencio para que los demás de la casa continúen mirando para adentro, tomo el café con la diestra. Pues con mi siniestra empuño un ejemplar de bolsillo de "Boquitas pintadas" de Manuel Puig. Sé que sólo tengo poco más de media hora antes de salir a enfrentar la jornada.

***

Pasa que durante el día me es muy difícil encontrar un espacio (físico y temporal) propicio para la lectura entre muchos diques cotidianos para tanto caudal literario; y lo que es peor, nunca fui un lector nocturno ni siestero. Apenas llevo quince letras que las garras de Morfeo me cierran los párpados. Aunque, a medida que iba avanzando en la historia, empezaba a poner el reloj cinco minutos más temprano.
Así que tardé más de una semana en leer la novela. Pero cada noche me dormía con la esperanza y el anhelo de que el sol me iba a encontrar en un pueblo perdido de la Provincia de Buenos Aires, liado en una historia de pasión y traiciones, pero con tangos de Le Pera de fondo acuchillándome la modorra. El resto del día era sólo de un ansia incontrolable.

Y bendición eterna a quien lea esas páginas (y al Coco, que las escribió).
por Hernán Schillagi at 11:23 a. m. | Enlace |

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Comments for A las mañanas Puig
Qué bueno que te hayas decidido... Sabés que? Este teclado no tiene signo de exclamación, ergo, imaginálos. A una alumna le sucedió algo similar que a vos, estaba completamente enloquecida con esos amores desatados y violentos.

me suele pasar tambien en algunas semanas que con suerte tomo el libro acertado para mis animos ...

saludos
Antonio

Sos de los míos. Siempre envidié con rabia a los lectores capaces de leer dos novelas en una noche de insomnio. Yo tardo una semana por libro porque leo un rato a la mañana y unos minutos a la siesta. Por ahí, un sábado de embole total, después que ví la peli de Sandro por Volver y planché una pila de trapos, me tiro en un sillón con mis pantuflas preferidas a leer.
¿Qué tal Boquitas Pintadas? Yo empecé con Puig este verano leyendo El beso de la mujer araña. Me encantó la teoría sobre el origen de la homosexualidad que llena los pies de página del libro.
No se si lo percibís, pero vos tenés en tu estilo de prosa una onda pop-coloquial a la manera de Puig.
Hernán, sobre el otro post, no hay ningún misterio en mi personalidad y ese es el aburrido meollo de todo el asunto.

Sergio:
¿Decidido a qué? Busco el referente anafórico y no lo encuentro. O es como esos diálogos de Puig donde sólo aparece un hablante. Jaja. Sólo la locura apasionada de leer como sea me lleva a una felicidad inconcebible. Creo que todos la compartimos en mayor o menor medida.

Aullido:
pero siempre pueden más que el cansancio esas historias que nos cambian un poco la existencia. Para mejor, siempre. Che, qué sesabe de Puig en México ya que él vivió un tiempo por allá?

Paula:
Podríamos hacernos sonar el celular (si tenés uno, obvio) y despertarnos con un mensaje que gritara a las tres de la mañana: ¡¡¡A LEER QUE SE ACABA EL MUNDO!!!...

La idea de contar esta experiencia de lectura con "Boquitas pintadas" era a modo de velada recomendación. Corré a leerlo y sacá tus propias conclusiones.

Pd: la venganza tardó en llegar pero llegó... ¿Veo mal o tildaste el monosílabo "vi"? Mejor te lo dejo pasar. Jijijí.

Lo tildé, acepto la venganza.
Esta bueno el mensaje, pero de llegar el fin del mundo espero que me pille haciendo algo menos intelectual, ¿no? Dejo las lecturas para las tardes o las madrugadas tranquilas de mundo para rato.

Me he dado cuenta de que cada vez tengo más deseos de leer y menos capacidad para concentrarme. Dejo las historias a medias, las máginas mordisqueadas como una fruta demasiado exquisita y que es imposible comer toda junta.

Es preocupante, porque dilato las lecturas en exceso y sin justificación contundente (por ej. tener que salir a trabajar y esas cosas que hace el resto del mundo).

También cada vez estoy más vaga para postear. Y ni hablar de comentar en blogs amigos. Perdón por esta abulia.

Acerca de mí­

Mi foto
Nombre: Hernán Schillagi
Ubicación: San Martín, Mendoza, Argentina

Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero y colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. A comienzos de 2008 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona.