A las mañanas Puig

Seis quince a.m. Suena el despertador del celular que programé antes de acostarme. El otoño sólo me ofrece oscuridad a esa hora. Luego de ducharme y vestirme en silencio para que los demás de la casa continúen mirando para adentro, tomo el café con la diestra. Pues con mi siniestra empuño un ejemplar de bolsillo de "Boquitas pintadas" de Manuel Puig. Sé que sólo tengo poco más de media hora antes de salir a enfrentar la jornada.
***
Pasa que durante el día me es muy difícil encontrar un espacio (físico y temporal) propicio para la lectura entre muchos diques cotidianos para tanto caudal literario; y lo que es peor, nunca fui un lector nocturno ni siestero. Apenas llevo quince letras que las garras de Morfeo me cierran los párpados. Aunque, a medida que iba avanzando en la historia, empezaba a poner el reloj cinco minutos más temprano.
Así que tardé más de una semana en leer la novela. Pero cada noche me dormía con la esperanza y el anhelo de que el sol me iba a encontrar en un pueblo perdido de la Provincia de Buenos Aires, liado en una historia de pasión y traiciones, pero con tangos de Le Pera de fondo acuchillándome la modorra. El resto del día era sólo de un ansia incontrolable.
Y bendición eterna a quien lea esas páginas (y al Coco, que las escribió).
- Posted at 15 mayo, 2006 | By
saludos
Antonio
- Posted at 15 mayo, 2006 | By Unknown
¿Qué tal Boquitas Pintadas? Yo empecé con Puig este verano leyendo El beso de la mujer araña. Me encantó la teoría sobre el origen de la homosexualidad que llena los pies de página del libro.
No se si lo percibís, pero vos tenés en tu estilo de prosa una onda pop-coloquial a la manera de Puig.
Hernán, sobre el otro post, no hay ningún misterio en mi personalidad y ese es el aburrido meollo de todo el asunto.
- Posted at 15 mayo, 2006 | By
¿Decidido a qué? Busco el referente anafórico y no lo encuentro. O es como esos diálogos de Puig donde sólo aparece un hablante. Jaja. Sólo la locura apasionada de leer como sea me lleva a una felicidad inconcebible. Creo que todos la compartimos en mayor o menor medida.
Aullido:
pero siempre pueden más que el cansancio esas historias que nos cambian un poco la existencia. Para mejor, siempre. Che, qué sesabe de Puig en México ya que él vivió un tiempo por allá?
- Posted at 18 mayo, 2006 | By Hernán Schillagi
Podríamos hacernos sonar el celular (si tenés uno, obvio) y despertarnos con un mensaje que gritara a las tres de la mañana: ¡¡¡A LEER QUE SE ACABA EL MUNDO!!!...
La idea de contar esta experiencia de lectura con "Boquitas pintadas" era a modo de velada recomendación. Corré a leerlo y sacá tus propias conclusiones.
Pd: la venganza tardó en llegar pero llegó... ¿Veo mal o tildaste el monosílabo "vi"? Mejor te lo dejo pasar. Jijijí.
- Posted at 18 mayo, 2006 | By Hernán Schillagi
Esta bueno el mensaje, pero de llegar el fin del mundo espero que me pille haciendo algo menos intelectual, ¿no? Dejo las lecturas para las tardes o las madrugadas tranquilas de mundo para rato.
- Posted at 20 mayo, 2006 | By
Es preocupante, porque dilato las lecturas en exceso y sin justificación contundente (por ej. tener que salir a trabajar y esas cosas que hace el resto del mundo).
También cada vez estoy más vaga para postear. Y ni hablar de comentar en blogs amigos. Perdón por esta abulia.
- Posted at 30 mayo, 2006 | By Fragaria Vesca



