Dar batalla

miércoles, agosto 23, 2006
Podría pelear hasta con mi última gota de sangre, podría exigir que se me respete por lo que soy y lo que hice. Debería, también, sacarle pecho a la situación y rehacer los restos que me dejaron de vida. Pero no. He adoptado la posición (pose, dicen mis enemigos) de ser la víctima, de ser la persona a la cual los demás le han cagado la existencia, de quedar en la memoria de todos como la humillada en esta historia de derrotados, en este rosario de abandonos y traiciones, en esta mierda de sueño absurdo que fue mi familia.


«Apagá la luz que todavía hay sol». Un sueño. Quién no tiene derecho a soñar una vida normal, con una linda casita, formar lo que se dice un hogar bien constituido. «Otra vez fideos, carajo». Un sueño, nada más.

Escribo esto a escondidas de las idiotas de mis vecinas, no por contar algo, no para redimirme ante los demás (para eso utilizo el llanto y las mentiras), sino por una necesidad que no puedo definirla, casi es una necesidad tan física como la sed y tan espiritual como el engaño. «Mamá, tengo frío». Escribo para mí, para nadie, quizás, para crearme un muro ante este silencio que no cesa. O, más bien, para tapar con palabras estas voces que dibujo entre comillas, pero que se han pegado a las paredes, a las grietas de los pisos, a los huecos más ocultos de mi memoria. «Quién se comió lo que quedaba de pan».


los odio a todos, sabe Dejarme sola es lo peor que me han podido hacer El más grande ni viene, está desaparecido, y el otro, mire, el otro cada vez más igual al hijo de puta de su padre Ni un peso me pasan Parece que los alimenté con bosta cuando eran chicos, porque no me quieren nada, eh Encima mi marido no me deja vender esta pocilga Yo les di lo que más pude, che Yo soy sola Todos me abandonaron Todos hicieron la suya cuando pudieron Todos huyeron cuando nos empezamos a hundir Sola sola Pero por lo menos estoy tranquila sin ellos


Ya ni duermo. Camino por las habitaciones. Nada. Sí, la noche. Recorro los pasillos, acaricio los muebles, me abrazo a la oscuridad. Tengo miedo. La soledad es una forma de la muerte. Su primera cara, tal vez. Quiero estar de pie, dar batalla, quiero volver a soñar. «A quién de nosotros querés más, mamá». «Dormí, dormí que ya es muy tarde».


Los quiero a todos conmigo, otra vez.
por Hernán Schillagi at 1:45 p. m. | Enlace |

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Comments for Dar batalla
Música de fondo. "Mr. Jones o una semblanza de una familia tipo americana".

Sudamericana.

Patricia: hay veces que las bandas de sonido superan los guiones. La desesperación acecha en cada voclablo y en cada silencio... ¡Ay que pena, nena!

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realidad o ficción...los límites se entrecruzan en la voz de un pájaro que se quiebra y renace.
un abrazo

hernandos: es un poco lo que se plantea la protagonista de este relato: lo que escribe, lo esconde; ya que para engañar utiliza otras cosas diferentes a la ficción. Gracias por el comentario múltiple.

Acerca de mí­

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Nombre: Hernán Schillagi
Ubicación: San Martín, Mendoza, Argentina

Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero y colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. A comienzos de 2008 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona.