Nuevo hogar

miércoles, julio 12, 2006

A ella le gustaba visitar casas en venta. A ella le sobrecogía el corazón sentir el eco de sus pasos en los cuartos vacíos. A ella, también, le erizaba la piel sentirse amenazada por la presencia única del vendedor inmobiliario de turno en los pasillos oscuros.

A él le gustaba que le tocaran clientas solitarias. A él le sobrecogía el corazón echarle llave a una casa deshabitada. A él, además, le erizaba la piel el tono de voz de una mujer con miedo en los pasillos sin luz.

—Aquí se podría gritar y nadie vendría a mirar qué sucede, dijo ella.
—Salvo que los gritos fueran capaces de derrumbar las paredes, dijo él.

Uno de los dos sonrió primero, sin embargo la penumbra apresada adentro de la casa no permitió que alguien lo viera para poder contarlo después.
por Hernán Schillagi at 11:38 a. m. | Enlace |

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Comments for Nuevo hogar
La obra que ilustra pertenece a Henri Matisse, "Desnudo azul I" de 1952.

A veces pienso, bah estoy totalmente convencido, que está bueno la facilidad con la que uno accede a los blogs y puede leer y opinar y/o disentir, pero también están estos textos que merecen bajar al papel, desembarcar en un libro hecho y derecho. ¿El último romántico? Tal vez, pero a mí me sigue emocionando más leer un libro que apretar enter. Hagamos algo (vos ya tenés una editorial) para que lo mejor de blogolandia tenga tapas.

Parece que en coincidencia con el final del mundial ha retornado la claridad (seguramente extraviada entre tanta camiseta y gorrito y yogur...) Lo digo por "Bien, gracias" (no era ése el nombre del texto de los sms?). Este me gusta mucho, entre otras cosas por el uso "durasiano" de los pronombres, y esa musicalidad...En fin, que me gusta y ya...

Es cierto, ha vuelto la claridad... pero la ambigüedad es más sobrecogedora. Pero no toda lectura tiene que ser una interpretación forzosa, mucha veces basta con leer emocionadamente. Sentir es tan bueno como pensar. Ambiente urbano, naturalidad en la situación, preciosa casualidad, complicidad entre los personajes... me hizo acordar a Benedetti. Ya sé que el viejito es denostado por la joven poesía argentina por sencillo, por obvio, por políticamente correcto... pero hay cosas que me van a cagar de gusto hasta la muerte y hay pocos personajes que me conmuevan más que el Martín Santomé de la Tregua.
Volviendo a tu obra, morocho, ¿a quién no le gustaría tener un encuentro como el que describís aunque sea una vez en la vida y después de la sonrisita de la joven un par de horas de sexo desenfrenado? Por supuesto, después se intercambian nombres y teléfonos.

Rubén: gracias por lo que decís y no sos el último enamorado del soporte "libro". Es más, varios de los que andamos por aquí hasta somos fetichistas con el papel y las tapas. Quién no se lleva 6 ó 7 libros en un viaje de fin de semana sabiendo que sólo va a comenzar uno, o leer unos poemas o sólo un cuento. Pero ellos (los libros) viajan con nosotros por que les pertenecemos. Y sí, con Fernando hemos estado tentando a algunos bloggers para que hagan una selección y lo den a la tinta fresca. Esteeee... y vos?

Sergio: "Bien, de nada"...

Pasando a este "diáfano" texto y ya que citás a Duras, convengamos que ella no es muy clara que digamos. Sí se respira bastante de Marguerite en lo que apuntás y en cierta perversidad apasionada. Al escribirlo sobre todo. Que la úsica de estas palabras sigan sonando.

Paula: sobre el prejuicio y etiquetación (¿existe el término?) de la literatura entre textos claros y los que no, me lleva a pensar de qué lado estoy. Soy sincero cuando digo que si un autor me entrega un texto abierto, hermoso y entendible(más o menos rápido) lo agradezco enormemente. Pero aquellos textos que son un rollo, que dan que hablar y sólo nos convidan una pizca del placer que esconden... Ah, qué desafío, para la mente y sobre todo para el corazón que sufre en la espera. No descarto ninguna posición.

No denosto a Benedetti, sobre todo como narrador, en cuyo caso me ha asombrado con "Primavera con una esquina rota": Novela que releo cuando puedo. Aunque no le veo conexión con este escrito.

Rubia, quién te dijo que la protagonista de este relato era una mujer joven (tengo la cabeza repodrida, lo sé).

La relación con Benedetti está en el tono, la sencillez, en el ambiente de algunas poesías, pienso, por ejemplo, en "Los formales y el frío"; allí también está el uso de los pronombres.
Lo de la cabeza podrida... lo comparto.

HERNÁN:
Hablando de cabezas podridas... ¿Conocés alguna inmobiliaria atendida por dos vendedoras? Avisáme.

Paula: gracias por la aclaración, no tenía fresco en la memoria "Los formales..."

Paula (y también los otros, me es muy llamativo la necesidad imperiosa de la mayoría de los comentaristas de hallar una comparación concreta entre los relatos inéditos(que aquí se publican) y los consagrados pertenecientes a grandes escritores. Sé que no soy para nada original y que no hay literatura sin LITERATURA detrás. Es más, sé que nada es "sui generis" ni se da por generación espontánea. Por otro lado entiendo esa manía de anclar en algo paradigmático para comenzar una crítica (de paso uno saca chapa de lector consumado) y de hablar sobre estilos a lo "Casa tomada", a lo Rulfo, a lo Bradbury o de ignotos cuentos premiados en el año 92 que nadie ha leído. Sin embargo, uno además de eso (ya que es inevitable) espera otra cosa.

Fernando: sabés que el que busca casa para alquilar soy yo... ¿Qué, acaso querés que hagamos un dos pa' dos como decía un tío mío?.

Qué es la buena literatura? Cuáles son los parámetros para determinar que este texto es gran literatura y aquél no?

Sergio: Por la frase rasante es que traía a colación esta reflexión sobre las odiosas comparaciones entre mis apichonados textos y los consagrados. No deja de parecerme hiperbólico ( y sé de tus buenas intenciones) cuando me hacés una analogía con la genial Marguerite Duras. Allí es donde veo que la mala literatura (o la que todavía no alcanza a ser buena) se parece a la buena (y no porque no le haya pegado a nadie, sino todo lo contrario).
En síntesis: por esto y otras cosas que hace rato perdí los parámetros literarios (a los que te referís). Y me parece muy saludable.

pajarito narrador*: bello su texto. Fluí como lectora, me deslicé por los pasillos de sus párrafos. Y la sonrisa la termina de dibujar uno, cuando se imagina todo lo que caballerosamente omite contarnos. Lo azul y sensualmente sugerido.

*el diminutivo hace juego con su modestia literaria :P

Me encantó.

Y me dió miedo con ella y un poco de morbo con él, y sonreí al final.

Lo que más me gustó fue el diálogo. Pura seducción, provocación, incitación. Después doblar la apuesta. Al final complicidad, la sonrisa, era todo un juego.

Me encantó.

Quebrantahuesos. Muy bueno el relato. Eso. Ah, y un dato que podés compartir con Ferpajera. La inmobiliaria que media entre mi departamento y su dueño tiene dos chicas guapas: una rubia y morocha, un pasillo y una escalera.

PATRI:
Si realmente hiciera honores al seudónimo con que tan gentilmente me mencionás, no habría solicitado información sobre una inmobiliaria con dos muchachas. Ahora bien, si tu ventana tiene vista al pasillo que mencionás, quizá sepás del asunto mejor que yo, en cuyo caso quizá podrías pensar cómo te queda el mote. A mí se me ocurren varias opciones.

Fragaria caramelito (no pude encontrarle un diminutivo decente al primero): gracias por fluir y pienso... ¿Qué habrás terminado de dibujar vos con tu azul escondido?

Modestia aparte: acuando me siento un Balzac, no escribo.

Javito (tu diminutivo ya venía incorporado): ¡Bienvenido! Tu comentario es muy inteligente y no se queda en lo cerebral, sino que pasó antes por una complicidad sensible que se parece a la de los protagonistas del relato.

Patri: ¡Hola! Tanto tiempo. Gracias por el elogio. Eso.

Yo también miraría desde tu ventana (como dice Fer).

Fernando: si a mí me pusieran ese mote me sentiría afortunado. Igual sigue en pie el "dos pa` dos". Aunque sea imaginario. Jajaja!

Ta'buenisimo! Yo lo hubiera ilustrado con una imagen del lugar del "crimen"...

Acerca de mí­

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Nombre: Hernán Schillagi
Ubicación: San Martín, Mendoza, Argentina

Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero y colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. A comienzos de 2008 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona.