Los motivos de un poema

martes, mayo 23, 2006
1.
Hace unos años llegué a la entrada del Centro Universitario donde estudiaba y el chofer del micro nos dijo: "Vamos, vamos que hasta acá llegamos". El tránsito estaba cortado por unas vallas. Al bajar, el frío de la mañana nos golpeó en las narices. Un poco más arriba, nuestros ojos hacían como que no miraban a una topadora enorme, flanqueada por cuatro móviles policiales. La uña de acero de la máquina estaba escarbando en en el adobe de unos ranchos.
2.
En el costado norte de las facultades se había instalado, como lo hacen las sombras al declinar la tarde sobre la tierra, una villa miseria. Uno llegaba y se encontraba siempre con dos mundos completamente distintos y en pugna. El del Saber y el de la Pobreza. El conflicto: los terrenos pertenecían a la Universidad y los habitantes de la villa, después de varios años de convivencia, estaban siendo desalojados.
3.
Yo había sentido hablar de la villa. A veces estaba sentado en el bufet de la Facultad y escuchaba a los de la mesa de al lado que decían: "No vamos a comer a la villa". Semejante oxímoron no pasaba desapercibido para mis oídos; sin embargo, nunca me animaba a preguntar. Hasta que un día fui. Allí había una especie de cantina con piso de cemento y unos palos como columnas que sostenían el techo de chapa. Por cincuenta centavos te vendían una hamburguesa y por unas monedas más, un vaso de tinto. La música sonaba fuerte y nuestras risas se entonaban a medida que el vino empujaba la dudosa carne molida. Cuando regresé a cursar, mi cabeza tuvo que hacer un esfuerzo para acomodarse a "mi" realidad cotidiana de baldosas bien lustradas y garcilasos bucólicos.
4.
La topadora avanza. Unos villeros se enfrentan a ella con las manos desnudas mientras las mujeres insultan abrazando a sus niños."Se tienen que ir, flaco -me dice un estudiante avanzado de chaquetilla verde- no pertenecen aquí".
5.
Cuando llegué a mi casa, los insultos, los sirenas policiales, el ruido de los escombros, los llanto; no se me despegaban de la cabeza. Tiempo después escribí:

Sin raíz

Ser nada
y dolor.

Arraigar
los espacios vacíos.

Recogerme en pedazos.

6.
Ocho años después, donde estaba la villa se erige la flamante Facultad de Derecho. Todavía quedan algunas paredes mutiladas, todavía hay un par de ranchos que resistieron, todavía están esperando: ¿Otro poema?¿Otra actitud?¿O la verdad?











por Hernán Schillagi at 8:53 p. m. | Enlace |

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Comments for Los motivos de un poema
Hernán. Seguro que no están esperando otro poema. Jamás esperaron un poema. No sé si esperan otra actitud. Y en todo caso, las verdades, las que duelen, las tienen ellos. ¿Por qué pasarles la pelota? ¿Por qué, desde lejos, hacerles preguntas retóricas? ¿Por qué te fuiste y dejaste la dudosa hamburguesa a medio masticar?

¡Cuánta razón tenés en las preguntas nada retóricas que me hacés vos a mí! Creo en el poema y su autonomía (más allá de su valor literario); pero tenía la necesidad de, luego de tantos años, contarles cómo la realidad rodea a la lírica y de las insuficiencias de esta para asirla en sus palabras. Pero más quería expresarles los pequeños actos de cobardía de quiénes la escribimos.
Gracias por las certezas y más por los interrogantes.

sucede,es increible pero sucede...unas voces, un ruído cualquier genera que tarde o temprano aparezca la necesidad de escribir...como bien vos lo has contado..ah! y con respecto a Vade...es muy buen decir que el código es el tinelli de nuestros días literarios..nos vemos

HERNÁN:
Soy de los que opinan que un poema no es un acto de cobardía ni un gesto de bravura, ni un alivio, ni un perdón. Excepto, claro, para su autor, pero eso se diluye en las lecturas, un poco porque hay algo de cierto en eso de que el texto es más de quien lo lee que de quien lo escribe. Si ese poema tuviera otra historia atrás, o ninguna, valdría lo mismo. Mucho para nosotros, menos que un cacho de pan para la gente con chapa arriba (los techos, se entiende).

siempre queda algo esperando... nuestro verso...
o esperan erigirse en la anonima existencia para decir verdades
o esperan a que el hombre las respete, conmemore como recordatorio de la lucha del mismo hombre al momento de revelarse como ser viviente.

Todo esto me hizo pensar en una peli que vi hace poco, por ahí la vieron también: MACHUCA. Era una cinta chilena que mostraba la convivencia entre dos niños de clases sociales opuestas que durante el gobierno de Allende comparten el aula de un colegio religioso. El "muchachito bien" se mete de cabeza en la villa de su amigo, la vive. Hay una escena, de las más tiernas que he visto últimamente, en donde los dos niños -doce, trece años- comparten besos de lengua y leche condensada con una nena de la villa. Sé que lo que cuento no suena bien, pero vale la pena verlo.
Al final de la película el gobierno de Pinochet arrasa la villa y hecha a la fuerza a sus habitantes, las imágenes siguientes muestran un paisaje de montaña intacto donde parece que nada se hubiera levantado nunca.
La tierra se los había tragado sin esfuerzo. Esos "rotos" habían encontrado "una actitud" en el gobierno de Allende. La verdad los vomitó pronto con su tufo acre.

Yo creo que "ellos" esperan todos los poemas... cuando en mis clases hablo con mis chicos "bolis", "cabezas" de mitos universales, del amor y la tristeza en una poesía de Miguel Hernández yo veo ahí un arado y me pongo firme en la tierra reseca y transpiro, creo y espero romper cabezas como cocos.
Es posible,Hernán, es posible.
Desde Medrano, Junín, San Martín centro,Montecaseros, Buen Orden, Alto Salvador, Barriales, San Roque, reporta una trabajadora de la cultura y la sensibilidad que alguna vez los ha usado de material de trabajo.

Hola a todos. Llegué acá por recomendación y fue bueno encontrarme con ésto. Es cierto que el poema tiene su autonomía, como también es cierto que no están esperando un poema. Pero me parece que no lo están esperando porque no saben lo qué es. Y coincido con Paula: es posible. Lo que pasa es que da más trabajo, no es 'natural'. Hace un tiempo trabajé con unas adolescentes en situación de riesgo y lo comprobé, comprobé que no habían tenido la oportunidad de leer (mucho menos de escribir) y que la ignorancia elimina la curiosidad. De todos modos, me parece que hay que tener cuidado en esto de trabajar con la realidad. Quiero decir, la realidad es inherente en uno pero cada cual la percibe de manera diferente. Una cosa es escribir por causa de eso y otra por consecuencia, no? O me mandé cualquier burrada?

Hernandos:
en cuanto a la necesidad de escribir, siempre es discutible, tiene mucho de egocentrismo y de "masturbación mental" (término que le gusta a Patricia Rodón). Sin embargo, reprimir esa necesidad sería aceptar la frustación como creadores (buenos, malos, regulares). No quise ponerle dique en ese momento como tampoco en este.

Fernando: concha pa' bajo te contesto. Sí, el poema se completa en los lectores, como decía Pizarnik, pero... ¿Qué lectores? Uno escribe y si se anima a pensar en "leedores" posibles , piensa en personas hambrientas de de saber, no de pan y leche. Sin embargo, si hay "leche" cuando se escribe, llega, creeme que llega.

Aullido:
Y, sí. Se parece mucho a estar vivo. Pero hay que decir para demostrarlo, hablar con la boca apretada de palabras y escribir. Los resultados se "rebelan" contra nosotros y se nos "revelan".

Paula: vi un poco de esa peli chilena y me impresionó, era casi al final cuando los dos niños se refugian detrás de un camión cuando se está derrocando a Allende en la Casa de la Moneda.

Claro que es posible. Sin embargo, si nos cuesta entenderlo a nosotros que tuvimos acceso a la educación, a la cultura, a las cuatro comidas diarias... ¿Cómo hacemos para demostrárselos a nuestros "pobres" alumnos hijos de la crisis y la falta de perspectivas?

A propósito de la literatura en las aulas: hoy en el Cultura de Los Andes, sale un artículo de Dionisio Salas Astorga sobre este tema. Interesante y polémico.

Laura: ¡qué bueno que me visités! No es ninguna burrada lo que proponés, y es cierto, un poco como le digo a Paula, que cuesta, hay que transpirar la camiseta para que el arado rompa en el "curso" de un curso. Pasa que tenemos los brazos golpeados y cansados siendo jóvenes y la derrota nos espera a la vuelta de los 50, a poco de jubilarnos. Y no hay causas ni consecuencias, sino hechos para vivir y recordar.


Gracias a todos. Yo sé por qué.

Acerca de mí­

Mi foto
Nombre: Hernán Schillagi
Ubicación: San Martín, Mendoza, Argentina

Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero y colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. A comienzos de 2008 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona.



La frase rasante

"Nunca te vas del todo, quedan los silencios"

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