Relato para las noches en vela

Como un gorrión
Todas las mañanas lo mismo. El agua en la pava. Vas a querer unos mates. Los muebles inmóviles. Preparaste la clase de hoy. El sol abre las ventanas.
No. Hoy no tengo ganas de nada.
Desvelo. Dos ojos y una oscuridad que encandila. La música sin forma de una ciudad quebrada. Mi mujer duerme. Espero no soñar lo de anoche, me dice. Ruidos en el techo y en el patio. Ensueño. Pasos robados al silencio.
Pasaba cuando era chica, cuenta mi mujer, y mi papá nos llevaba a mí y a mis hermanos al río. Estábamos jugando a buscar piedritas raras. Bajo un puente encontré una que se parecía a un pájaro, como un gorrión dormido, sin alas. Corrí a mostrárselo a mis hermanos, pero ellos rodeaban a mi papá que estaba tirado sobre el barro. Con el rostro agitado, se ahogaba en su propia saliva.
El día ya se ha instalado en la cocina. Con sus distintos matices, la luz dibuja la silueta de todos los objetos. Del mismo modo, pone en evidencia el paso del tiempo.
No creo que hoy vayan a pagarme.
El niño llora. Ha estado molesto anoche. Pero tené esperanzas.
Mi mujer llora a escondidas. Ha sido una mala noche.
No. Esperanzas, no. Sólo tengo paciencia, le contesto.
Letargo. Desde la calle llegan restos de sonidos apagados. Unas sombras frías se mueven extrañas. Comienza a caer una llovizna que todo lo enmudece. Ella habla. No es para mí.
Entonces yo volvía a correr desesperada hasta la orilla y tiraba la piedra con todas mis fuerzas. Creía que con ese acto podría cambiar en algo las cosas. Creía que, al volar la piedrita, el gorrión despertaría de su modorra y desplegaría sus alas. Anhelaba, sinceramente, cambiar en algo las cosas.
Mi hijo se mueve intranquilo en la cuna. Fiebre, hambre quizás. Parece que alguien fuerza la ventana de la lavandería. Que no llore esta noche, esta noche no, por favor. Sobresalto. Vidrios rotos. Una calma despedazada por los intrusos.
Hijos de puta, dejen mi casa en paz.
- Posted at 27 mayo, 2006 | By
- Posted at 30 mayo, 2006 | By
Natu: a veces la esperanza se oculta en una piedra dormida. Sólo hay que arrojarla y no esconder la mano, sino abrirla para recibir.
- Posted at 31 mayo, 2006 | By Hernán Schillagi
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- Posted at 01 junio, 2006 | By Rambo
- Posted at 01 junio, 2006 | By Patricia Rodón
- Posted at 01 junio, 2006 | By Hernán Schillagi
- Posted at 01 junio, 2006 | By Hernán Schillagi
- Posted at 01 junio, 2006 | By Hernán Schillagi
- Posted at 15 junio, 2006 | By Fragaria Vesca



