Lo que traen (y dejan) las olas

miércoles, enero 23, 2008
En el 2006 me alojé en Mar del Plata en un hotel de medio pelo. Era bastante sucio y la comida invitaba a una higiénica bulimia. A la semana que me fui, veo en Crónica TV que una joven mendocina se había suicidado allí. Entonces mi comentario socarrón fue “Y, con ese servicio, cómo no te vas a querer matar”. Luego lo clausuraron.

Este año volví. El lobby del hotel ahora es un pub. Así que con la excusa de tomar un fernet me senté en la barra. A mi izquierda, chiquito y mal iluminado había un cuadro. Pero detrás del vidrio no había una fotografía o una pintura, sino un texto manuscrito. Con una letra apretada se exhibía el último mensaje de la turista fatal. Primero me pareció de mal gusto, sin embargo las voces a coro de Ana Frank, Kafka y tantos otros más me hicieron acordar que la literatura es un vampiro irresponsable, sin moral ni pelos en la lengua.

Entonces saqué el celular y tomé una foto. Aquí va la transcripción.




Y sí, sos breve, turra. Apenas te dejo lamer el blanco de mis labios, rozar la fría mirada que te niego. Venís caliente, huacha. Años y años socavando mi pecho con tu aliento salvaje de pus, pero no hay humedad entre mis piernas, sino una arena entumecida que te enfurece. Por eso me entrego así, hija de puta, sin reservas. Porque tu gloria, ahora que la veo, es fugaz; y todos saben que sólo se triunfa para fanfarronear eternamente. Hasta en eso te querés parecer a dios, puta hermosa.

por Hernán Schillagi at 12:07 p. m. | Enlace |

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Comments for Lo que traen (y dejan) las olas
Pd: no cuelgo la foto, porque era bastante ilegible. Para transcribirlo tuve que usar algo de mi memoria y un poco -casi nada- de invención.

Mierda. Solo te digo eso, por la situación, el desenlace, el lugar. Mierda. Qué palabras, no? Hielan.

Esta chica se tiró por la ventana del "sexto piso" a un patio interno a las "seis" de la mañana, sin pantalones, entregada y seca al sexo de la muerte.
Minerva, la dueña del lugar de mala muerte, tan cerebral como siempre, no hizo ni una sola mueca.

.........

(Nene, ponete las pilas, conseguite 36 horas y el año que viene pagate una semana en Manantiales, POR FAVOR!!!)

Rossana: un poco de hielo para la literatura con estos calores no vienen mal. Gracias por la visita.

Querida Paula (verosímil): los datos "reales" habrá visto Ud. que los omití por algo, pero bueno. Si quiere pensar que sucedió allí, la dejo. Prefiero pensar que sólo sucedió en la literatura. Es más llevadero.

Pd: este año, con sólo 15 horas, me fui a un hotel más decente. Pero no me haga trabajar tanto, sino para qué me voy a ir de vacaciones.

perdón con arruinar de realidad el relato. Me gustó el tema de Minerva y me tenté literariamente a usarlo.
Abrazo y trabaja por lo menos 3 hs. más así redondeas un cargo.

Dice ud “la literatura es un animal irresponsable” a lo que, modestamente, yo agregaría “y los lectores somos unos lindos sádicos”, pues no me va a negar que experimentamos enormes dosis de placer al leer esos textos escritos con (María Moreno dixit) “limaduras de desesperación”. Los ejemplos abundan. Para muestras, tres botones: Duras al borde del coma etílico, Pizarnik al borde del frasco de pastillas, Virginia al borde del río…

Sergio: gracias por hacer alusión a otro de los temas que me interesaba debatir/charlar/comentar en este post: los límites de la literatura. ¿Quién los demarca?¿Quén los corre?¿Quién los borra?¿Hasta dónde hay sadismo y exhibición?

Sus tres ejemplos son muy esclarecedores. Aun más en el de Duras de "Esto es todo", ese que desafía todo límite genérico, pero también todo límite de estilo literario. Es tan autobiográfico que es más un aburrido testamento que otra cosa. Los de las limaduras de M. Moreno es una idea genial. Eso sí, veo que Ud. está "limado" con esta ensayista. Ya se calmará ;-)

Rescato un término que deja deslizar: "al borde". Creo que si la literatura no está a un paso del precipicio (metafórico), no le interesa a nadie. Caso contrario, es un best sellers.

Pensaré en su comentario y ya le comentaré.

Eso sí, muy linda la fotito nueva.

:)

Bordes, son la guiñada oblicua del exceso. ¿Qué esperás, lindo?, ¡tirate! ¿Te vas a romper los huesos?, ¿Perderás la cabeza? Si no la tenés, esa es la mentira de la vidriera, muñequito de cartón piedra.
Pensaba en otros límites. Cuenta la leyenda que el genial Tomás de Aquino había hecho un semicírculo en su mesa de trabajo para que entrara su descomunal panza. Summa Teológica y salamín, el secreto de la filosofía occidental al borde de gula.
Borges cuando por fin se decidió a publicar sus raros cuentos ambientados en acantilados nórdicos o desiertos orientales para asombro, envidia y sorpresa de sus amigos había estado al borde de la muerte, después de un golpe, sufrió un estado de infección generalizada que lo mantuvo días enteros sumergido en delirios febriles.
Cortázar, al borde de la autopista, publica uno de los cuentos más hiperbólicos de la ansiedad humana.
Proust, al borde de la agarofobia, tapia su cuarto de planchas de corcho y escribe los siete volúmenes de "En busca de..."
Los ejemplos son miles, y aquí más que enumerar hay que reflexionar. La genialidad literaria tiene que ver con la conciencia constante del borde. La obra única es producto de la transgresión y la valentía. Filas de cobardes escritores y editores llenan los estantes de las bibliotecas. La economía latiga con sus normas. Hay un Quijote, un Gargantúa, un Quevedo, un Homero, un Borges.
He dicho, me cacho.
Besos con tornillo para todos.

Acerca de mí­

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Nombre: Hernán Schillagi
Ubicación: San Martín, Mendoza, Argentina

Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero y colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. A comienzos de 2008 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona.



La frase rasante

"Nunca te vas del todo, quedan los silencios"

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