Puma en mi cabeza

domingo, marzo 11, 2007

El recuerdo me llega siempre como debe ser, sin aviso. Una vez que se completa en mi cabeza, la sensación es de una felicidad sin manchas. Es así: me encuentro a los cinco años de edad corriendo solo por el camping de los bancarios en Chacras de Coria. Sé que mis padres andan por ahí pero no los veo. De pronto, llegan desde los altoparlantes las estrofas de una canción que me hacen disminuir el paso.

Dueño de ti
dueño de qué...

Me detengo por completo, apunto mis orejas con total interés y la potencia de la voz del Puma Rodríguez me hace estremecer por la revelación.

Dueño del aire
y del reflejo
de la luna
sobre el agua.

Dueño de nada...

Entonces, al escuchar esas palabras, algo dentro mí se modifica. Y hay desasosiego y paz al mismo tiempo. Fin del recuerdo.

Un cuarto de siglo transcurrió para que yo viniese a comprender (más allá de lo cursi que puede parecer la canción) que tal vez ése fue el primer momento en que capturé la esquiva belleza de las palabras, para hacerla mía. Aunque solamente por un instante.

En fin, dueño de nada.

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por Hernán Schillagi at 3:41 p. m. | Enlace |

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Comments for Puma en mi cabeza
La recuerdo como si sientiera su amplia voz de barítono, comercialmente disimulada, en mi cráneo.
Y me digo; lo de frívolo o cursi, al leerla "en crudo" y con el manto de piedad que le dan los años a esa canción y la serenidad de no ser un hit ya por haber sido presa del "puma" del olvido:
Os digo:
La cursilería -como toda cualidad-
no es esencia sino circunstancia.
Abrazo al puma que abrasa con este calor y a las brasas a ricky...
Besotes.

Quebrantaoídos. Hay que reconocerte el valor. Nadie admitiría, ningún/a poeta en carrera, que su primer contacto del tercer tipo con la poesía, o con su idea, fuera a través del Puma Rodríguez. El niño de cinco años de tu recuerdo te salvó y te condenó a cierta curiosidad verbal para siempre. Podrías inventar un inicio más calificado, pero no. Aprecio la honestidad. Aunque sea confesional, cursi y estéticamente incorrecta. Imagino que después fue lento, progresivo pero fácil empezar a escuchar a los animales mentales. Digo, a los poetas, los narradores y los cantautores posta.

Interesante la invisibilidad de sus padres (están por ahí, pero no los ve), porque si los hubiera visto, y con lo que la relación con las palabras tiene de masturbatorio (si es otro el que las pronuncia o las canta, es como ver un filme porno), seguro que se hubiera inhibido. Y desde esa precoz inhibición pasó a otras, incluida esta, la de confesar que su primer acercamiento a la belleza de la palabra fue a través de una canción que entonaba un cantante popular. Pero, lo que me pregunto ¿no ha sido siempre así el asunto, a través de cantantes, trovadores, etc? Que sean más o menos mersas, poco importa. La base, essstuvo!

la emoción estética trabaja de maneras muuuuuuuy misteriosas. :P

"Un arlequín que hace vibrar tu piel sin alma", esa es una de las tantas frases que desperdiga la canción. Es increíble cómo he retenido trozos enteros de canciones por aquellos años, no sé por qué... A esa etapa de la vida la llamo la etapa de la memoria plastilina, qué fácil era recordar cuando ningún recuerdo era nuestro todavía... Ya me puse melancólica y "cursi".
Sobre la honestidad intelectual de reconocer esta fuente "comercial" como disparador de tu vocación de poeta, te aplaudo. También me sorprende la precocidad con que has podido captar metáforas. Convengamos además, que Puma y todo, la letra no estaba tan mala. Por esos años, hasta las canciones más pasadas, guardaban alguna idea en el frasco.
Por otro lado tengo la convicción de que somos una generación entre kitsch y pastiche que ha sabido verle el "lado amable" a diversos productos culturales. ¿Qué extraeremos de ellos? Todo depende del alambique del poeta en cuestión.

Otra me encanta la primera oración de este relato: "El recuerdo me llega siempre como debe ser, sin aviso". En lugar de la coma le hubiera puesto dos puntos, tendría así fuerza de definición. ¡Qué cierta es esta frase, por favor, poeta filósofo!
Paula, como siempre, en alguna parte de Palmira.

era tan necesaria buscar en el puma la inspiración...bueno gracias a dios que luego recuperaste el tino y leíste y escuchaste algo mejor amigo...la verdad es que, no puedo todavía digerir esta confesión y me quedo, valga la frase dueño de nada.(jaja).
che nos vemos, pase por el blog si quiere o por casa para unos mates.

Aunque el Puma cantaba "No volveré...", he vuelto. Pido disculpas a los presentes (y ausentes) de mi "borrada". En fin, respondo (dos puntos, como dice Paula):

Laura: "arrobada" amiga, gracias por tus palabras sobre el Puma. Sos una "fiera". Ciscunstancias más o menos, lo cursi vive en nosotros.

Patri: cómo estarán los tiempos que mi gesto cuasi kitch es tomado como valiente. Agustín Lara (uno de los reyes del bolero) decía algo así como que el reconocer nuestro lado cursi es un gesto de inteligencia. Si es por valiente me hago cargo de mis frivolidades y que enjuago una lágrima con los finales de Rocky (cualquiera de las de la serie), con el bolero "Sabor a mí" (Pasarán más de mil años...), con las pelis de Luis Sandrini (cada vez menos) y tantas chocheces más. Te cuento que tenía la versión de la anécdota con el tema "Adela en el carrousel" de Charly (me pasó algo parecido a los 10 años), sin embargo mi felino azar de poeta (en carrera) me cruzó al Puma mucho antes. Besos de (aliento) de puma.

Sergio: tu referencia sexual-popular hacia esta anécdota lo dice todo. Es verdad que todo nos llega (a su modo) de manera popular y cotidiana. No como ahora que quieren enseñar sexo en las escuelas ¡Por favor! Que escuchen la canción del Puma "De punta a punta" y ya aprendés todo.

Paula, la de los dos puntos: más allá de la broma tenés razón (sintáctica). Por otro lado te agradezco la vindicación de la otra frase "Un arlequín..." Esa también me hacía estremecer, pero juro que hasta hoy no la entiendo mucho. Realmente, las letras de antes (dentro de todo) tenían algo, lo que es ahora ni el el rock encontramos una imagen visual que valga la pena. ¡Señor kiosquero!

Fragaria: El misterio es lo que me llevó a escribir este recuerdo. El preguntarme por qué me perseguía esa emoción (tan feliz). Me parece que quería compartir esa felicidad (tan humilde) con ustedes.

Hernandos: claro que era necesario confesar. Esto es un blog (que aunque no lo quiera y como lo son todos) es un show del ego. Mataría por haber estado con Mirtha, Moria y Carmen almorzando con ellas. Por lo menos soy el más joven de las tres.

Acerca de mí­

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Nombre: Hernán Schillagi
Ubicación: San Martín, Mendoza, Argentina

Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero y colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. A comienzos de 2008 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona.