El amor en los tiempos del dengue
Ellos se abrazan como dos autómatas que tienen la orden de hacer bullir el aceite de su sangre para que los mecanismos internos funcionen a la perfección. De pronto, el ojo telescópico de él visualiza a un insecto alado en la nalga de acero de su torneada co-equiper sexual. Identifica las pintitas blancas del mosquito y sin dudarlo, por una piadosa sanidad, cachetea el culo de ella. El sonido, tan dulce de perverso, los despierta y los vuelve humanos.
Etiquetas: miscelánea
por Hernán Schillagi at 3:56 p. m.

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amor en tiempos de dengue me recuerda a viejas ex alumnas tuyas que alguna tuve que darle un chirlo en la parte trasera para quitarles, como todo un señor de bien, ese mosquito tan temeroso.
nos vemos quebrantapájaros alias raid.
Por qué no "alado insecto"? Sonaría más... griego. En cuanto al contenido, che, con qué poco nos volvemos humanos!! Habría que darle unas buenas nalgadas a Bush y sus amigos. Aunque por más nobles que sean las intenciones, ¿quién tendría el estómago para hacerlo?
Qué ternura puede llegar a despertar la inminente amenaza de muerte. Parece que en los colectivos abundan esos salvadores de la humanidad que se dedican a palmear traseros anónimos pero con riesgo de muerte segura y conocida.
Brigadistas/paramédicos/bomberos de la salud tocando culos en el micro...
A propósito, esa fiebre de placer que despierta la aleta del mosquito, si de pronto aparece la blanca larva pediculosa en la sedosa cabellera del partenaire.. ¿Qué pasa? ¿Vale la misma cachetada nalgaria en el occipucio?
hernandos, ya sabés que mi amenaza iba hacia la misma parte cacheteada pero con un atizador de brasas bien caliente y certero. Pero fue una mala gripe que hubo que pasar.
Cacheteada Laura, comprate un auto si no querés que te vuelvan humana a cada rato. Toda clase de perversión que nos sensibilice la recomiento, como al nopucid...es bárbaro.
querido sergio, el adjetivo antepuesto me ha sido criticado en más de una oportunidad en mis poemas por amables profesores de litertura, pero con razón. Aunque de vez en cuando uno que otro es una pincelada de belleza. Creo que es una manera más de volvernos humanos.