Nunca segundas partes fueron buenas

sábado, septiembre 08, 2007



Orden y promesa



No lo podemos culpar al hombre que al escuchar de la voz de Jesús una orden tan clara, no la fuera a cumplir.
Tampoco podemos cargar sobre las penas de Lázaro que se atreviera a preguntarle:

—Maestro... ¿Me promete que me voy a morir de nuevo, no?.




Para José Saramago

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por Hernán Schillagi at 8:33 p. m. | Enlace |

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Comments for Nunca segundas partes fueron buenas
Es interesante pensar en esta pequeña fábula-tributo desde el punto de vista del ateísmo de José Saramago (y por qué no, el del mismo Quebrantapájaros). Esto lo digo porque el fragmento de El evangelio según Jesucristo al que alude el texto presente tiene una mirada ciertamente herética al milagro que narra el Nuevo Testamento (equivalente por su ficcionalidad al momento en que Frodo es rescatado de las garras de los malos de la muerte por la reina Galadriel). Veo una pequeña contradicción entre lo que sugiere Saramago y lo que sugiere Quebrantapájaros y por eso quiero hacerla notar, pero además subrayar algo más acerca de la visión de la vida que debe de tener el propio Saramago.
Recordemos el fragmento de El evangelio del portugués:

"Jesús le dijo, Tu hermano resucitará, y Marta respondió, Sé que resucitará en la resurrección del último día. Jesús se levantó, sintió que una fuerza infinita arrebataba su espíritu, podía, en esta hora suprema, obrarlo todo, conseguirlo todo, expulsar a la muerte de este cuerpo, hacer regresar a él la existencia plena y el ser pleno, la palabra, el gesto, la risa, la lágrima también, pero no de dolor, podía decir, Yo soy la resurrección y la vida, quien cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, y preguntaría a María, Crees tú en esto, y ella respondería, Sí, creo que eres el hijo de Dios que había de venir al mundo, ahora bien, siendo así, estando dispuestas y ordenadas todas las cosas necesarias, la fuerza y el poder, y la voluntad de usarlos, sólo falta que Jesús, mirando aquel cuerpo abandonado por el alma, tienda hacia él los brazos como el camino por donde ella ha de regresar, y diga, Lázaro, levántate, y Lázaro se levantará porque Dios lo ha querido, pero es en este instante, en verdad último y final, cuando María de Magdala pone una mano en el hombro de Jesús y dice, Nadie en la vida tuvo tantos pecados que merezca morir dos veces, entonces Jesús dejó caer los brazos y salió para llorar".

Como se ve, lo que dice Saramago es que la muerte es algo tan terrible (y uno imagina, doloroso, tanto para el muerto como para que lo sufren) que no hay mayor castigo que resucitar a un muerto para obligarlo a morir de nuevo (será por ello que en el mito de Cristo, éste resucita para no volver a morir, aunque si uno lo mira bien, su muerte siempre es bastante fingida, de hecho, toda su gesta terrena es un montaje trágico propio de un melodrama).
Pero, por otra parte, el texto de Quebrantapájaros parece sugerir exactamente lo contrario: que lo que quiere Lázaro es volver a morir. ¿Será porque dejar de respirar ha sido muy bonito o porque hay una vida más allá (cosa en la que no creo que crea Q)? Obviamente, literariamente todas las opciones son válidas, y me refiero a las del Nuevo Testamento, a la de Saramago y a la de Hernán. Pero desde el punto de vista de una cosmovisión atea, pareciera que el portugués clava más el puñal que Hernán al relato bíblico al hacer notar la estupidez que significa resucitar a alguien, dado que esto sería un castigo y no un premio (*).
Una última opción se nos aparece como discutible, y es la siguiente: dado que no hay nada más valioso que la vida, en especial porque ésta es una sola, el precio a pagar por la terrible interrupción de la vida sería un precio justo finalmente, puesto que lo más valioso ha sido recuperado. Y hay que recordar que "cuando nosotros somos, la muerte no es; y cuando la muerte no es, nosotros no somos" (Epicuro). Vivir siempre será el premio mayor. Visto de este modo, el más ateo de todos (al menos en el sentido ateo humanístico) sería el propio Cristo, al menos en el mensaje y no en el procedimiento de su "elección por la vida del cuerpo".


(*) No digo que el interés de Quebrantapájaros sea sonar más o menos herético. Es evidente que eso no le ha importado. Sólo concluyo lo que concluyo a partir de tomar el relato según esta perspectiva que propongo.

A SABER
Invoco a todos a re-diseñar nuestros blogs para que tengan un fin más social y menos sectoralista…¿se animan?

La cita de Epicuro debe leerse así: "cuando nosotros somos, la muerte no es; y cuando la muerte es, nosotros no somos" (Epicuro).

A mi me parece que Lázaro quiere que Jesús le asegure que volverá a morir por algo bastante simple: son muy pocos los que quieren vivir para siempre. La vida eterna vuelve cada acto en el eslabón opaco de una cadena de rutinas... ¿Se acuerdan del cuento de Borges "El inmortal"? Cito el fragmento que apoya mi hipótesis:
"La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. [...]cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario".
SOY con más intensidad y decisión porque SÉ -a veces conscientemente y otras no- que en cualquier momento DEJARÉ DE SER. En todo caso, busco mi río de la mortalidad.
Paula.

Fernando: no puedo dejar de asombrarme (y agradecerte) todo el análisis comparativo sobre mi textito y "El evangelio según Jesucristo". Obviamente que se planteadaba una "contradicción" con el texto del portugués, ya que la idea era proponer mi (humilde) mirada sobre morir, resucitar y vivir. Pero lo que no podía dejar de hacer era "dedicarle" a la persona que me había abierto los ojos e iluminado con su razonamiento sobre Lázaro. Nobleza obligaba.

Creo que todo texto ficcional es contradictorio: con su anécdota, con sus persoajes y, sobre todo, con las ideas de su autor.

No respondo ANÓNIMOS. menos los que me dicen lo que tengo que hacer. Rajá, turrito, rajá...

Paula: creo que mi razonamiento va sencillamente por ese lado. No soporto la idea de la eternidad. Ni en vida (aquí en la tierra), ni como angelito en el reino de los cielos y mucho menos no aguanto las "trascendencias" mezquinas de la fama. Más allá de mi ateísmo de dragstore.

Por ese lado viene el tímido pedido que le hace Lázaro al bueno de Jesús. A veces creo que Cristo se sintió "abandonado" por Dios en la cruz, debido a que éste no lo "mataba" rápido.

A propósito de lo que dicen, PAULA y HERNÁN, recuerdo que en su Diccionario filosófico, mi tocayo Savater argumenta de manera similar, aunque aun más poética. Él, también ateo y materialista, no cree en eso que se llama alma (anima spiritualis), como una sustancia que da vida al cuerpo y sobrevivirá a éste. No, él lo considera un resabio mitológico y fundado, como las religiones, en el miedo a la muerte. Por eso propone que, en realidad, tener espíritu debería significar otra cosa. Debería significar no creer en la inmortalidad, sino saberse mortal y convivir con este cuerpo que caducará. Tener espíritu es "ser conscientes de que no podemos dar nuestro cuerpo por garantizado". Porque "el espíritu es la celebración del cuerpo (del complejo de vida y mundo que corporalmente se manifiesta) porque valientemente aún vive en su resbalar por la muerte".
Visto así, lo que diría el Lázaro de Quebrantapájaros es que nunca quiere dejar de ser lo que ha sido: un simple hombre.

Y digo:

la verdad a mí el dichoso milagro de la resurrección de Lázaro siempre me pareció de una gran falta de tacto. Que se cure a alguien que está muy enfermo, bueno. Pero que se someta a alguien que ya cruzó "la puerta" a la experiencia traumática de tener que volver a cruzarla, me parece de muy mal gusto, máxime si se lo hace para demostrarle a la chusma que yo soy el más "pija" de los mesías.

En cuanto al texto (perdóneme la insolencia) no le gustan más los pronombres así:

"No podemos culpar al hombre que al escuchar de la voz de Jesús una orden tan clara, no fuera a cumplirla".

Sí, soy un atrevido.

Peeeerdónnnnnn!!!!

Esta idea de que la vida eterna puede ser insoportable es una vieja obsesión. Tenía una compañera en la escuela que agradecía a dios cumplir un año menos para morirse. La frase hizo su trabajo en mi pensamiento desde entonces. ¿Acaso, señores, ESTO, lo único que tenemos puede fastidiarnos, asquearnos, hacer que pidamos a gritos un corte, un descanso sin sueño? Yo creo que sí y ruego, además, que ninguna divinidad tenga el mal gusto de vestirme de blanco, entregarme un arpa y arrendarme un parking en una nube.
En "Hechizo de Tiempo" este tema se muestra con mucha inteligencia. A la mitad de la película, el personaje de Bill Murray, atrapado en ese fastidioso rizo temporal, ha desarrollado todas sus habilidades -"competencias" diríamos en la jerga docente- al máximo: toca el piano como un eximio ejecutor, es experto en literatura francesa, escultor de figuras de hielo... ¡ha conseguido el amor de la mujer que ama!, pero... se quiere matar, salir de ese maldito día de la marmota, que, en realidad, es salir de la vida misma. Ha sido todos y no ha sido ninguno, ¿para qué? Devela la inutilidad de sus empeños y comprende que la única salida viable es el suicido. Probablemente las escenas en que intenta matarse de distintas maneras constituyen lo más divertido de la película. Ninguna muerte tremenda lo saca de la vida y un dios con voz de Cher lo despierta "resucita" cada mañana a las 5:59.
Paula.

PD: Hernán, gracias por refrescarme el recurso de la "reduplicación". Esa adulta misántropa que llega tarde a los cursos, se sienta y, sin más, opina de todo porque siempre hay aire para hacerlo, soy yo. No me identifiqué quizás para proponerte este pequeño juego de que reconstruyas en tu mente como fue conocerme sin saber quién era.

Por supuesto que si la vida es lo más valioso que tenemos (el papel fuera del cual no hay nombres, según la metáfora que aparece en Schindler's List), esa valoración es tal gracias a que existe la muerte.
A propósito de los recovecos a los que ha arribado esta conversación, recomiendo enfáticamente otro Saramago: Las intermitencias de la muerte. Es pa' morirse.

Recovecos literarios, cinematográficos y filosóficos. Buenas covachas para estos comentaristas.
Felices cinco años, jóvenes editores.
Paula

Sergio querido: ya te conté que cuando estaba por publicarte un comment se me cortó la luz en el ciber. "Resucitaré" algo de lo que te escribí. Que sí, que los pronombres están más fluidos con tu sugerencia y que si sos malo o atrevido es porque te gusta serlo.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Psicopaula: ¡qué sorpresa! Lo conseguiste. Te quisiste hacer la misteriosa y la preguntona y llamaste mi atención... ¡Pero como estabas de espaldas no te vi bien! Si este sábado no llegás y saludás como corresponde a tu "mejor amigo virtual" (palabras tuyas) te borro de mis contactos. Además no te saco más dudas sobre los recursos de estilo del romancero. Jaja! Nos vemos y gracias por "ausentarte" una vez más a nuestras presentaciones. ¿O fuiste disfrazada de fotógrafa?

Podría haber aparecido en la presentación pero si soy invisible para vos para el Fernando soy absolutamente reconocible.
Ayer rendí dos materias y estoy a dos de recibirme de Profe de Lengua. He estado completamente entregada al estudio como un monje medieval. De todos modos, si hubiera estado totalmente desocupada no sé si hubiera ido, soy tímida y renegada para los eventos sociales. Eso sí, soy NEURO no PSICO.
Nos veremos, inevitablemente. Posiblemente te resultará desilusionante; yo hablo mucho menos que este reguero de letras.

Acerca de mí­

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Nombre: Hernán Schillagi
Ubicación: San Martín, Mendoza, Argentina

Hernán Schillagi nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo Ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero y colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. A comienzos de 2008 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona.