Nunca segundas partes fueron buenas

No lo podemos culpar al hombre que al escuchar de la voz de Jesús una orden tan clara, no la fuera a cumplir.
Tampoco podemos cargar sobre las penas de Lázaro que se atreviera a preguntarle:
—Maestro... ¿Me promete que me voy a morir de nuevo, no?.
Para José Saramago
Etiquetas: relatos
Recordemos el fragmento de El evangelio del portugués:
"Jesús le dijo, Tu hermano resucitará, y Marta respondió, Sé que resucitará en la resurrección del último día. Jesús se levantó, sintió que una fuerza infinita arrebataba su espíritu, podía, en esta hora suprema, obrarlo todo, conseguirlo todo, expulsar a la muerte de este cuerpo, hacer regresar a él la existencia plena y el ser pleno, la palabra, el gesto, la risa, la lágrima también, pero no de dolor, podía decir, Yo soy la resurrección y la vida, quien cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, y preguntaría a María, Crees tú en esto, y ella respondería, Sí, creo que eres el hijo de Dios que había de venir al mundo, ahora bien, siendo así, estando dispuestas y ordenadas todas las cosas necesarias, la fuerza y el poder, y la voluntad de usarlos, sólo falta que Jesús, mirando aquel cuerpo abandonado por el alma, tienda hacia él los brazos como el camino por donde ella ha de regresar, y diga, Lázaro, levántate, y Lázaro se levantará porque Dios lo ha querido, pero es en este instante, en verdad último y final, cuando María de Magdala pone una mano en el hombro de Jesús y dice, Nadie en la vida tuvo tantos pecados que merezca morir dos veces, entonces Jesús dejó caer los brazos y salió para llorar".
Como se ve, lo que dice Saramago es que la muerte es algo tan terrible (y uno imagina, doloroso, tanto para el muerto como para que lo sufren) que no hay mayor castigo que resucitar a un muerto para obligarlo a morir de nuevo (será por ello que en el mito de Cristo, éste resucita para no volver a morir, aunque si uno lo mira bien, su muerte siempre es bastante fingida, de hecho, toda su gesta terrena es un montaje trágico propio de un melodrama).
Pero, por otra parte, el texto de Quebrantapájaros parece sugerir exactamente lo contrario: que lo que quiere Lázaro es volver a morir. ¿Será porque dejar de respirar ha sido muy bonito o porque hay una vida más allá (cosa en la que no creo que crea Q)? Obviamente, literariamente todas las opciones son válidas, y me refiero a las del Nuevo Testamento, a la de Saramago y a la de Hernán. Pero desde el punto de vista de una cosmovisión atea, pareciera que el portugués clava más el puñal que Hernán al relato bíblico al hacer notar la estupidez que significa resucitar a alguien, dado que esto sería un castigo y no un premio (*).
Una última opción se nos aparece como discutible, y es la siguiente: dado que no hay nada más valioso que la vida, en especial porque ésta es una sola, el precio a pagar por la terrible interrupción de la vida sería un precio justo finalmente, puesto que lo más valioso ha sido recuperado. Y hay que recordar que "cuando nosotros somos, la muerte no es; y cuando la muerte no es, nosotros no somos" (Epicuro). Vivir siempre será el premio mayor. Visto de este modo, el más ateo de todos (al menos en el sentido ateo humanístico) sería el propio Cristo, al menos en el mensaje y no en el procedimiento de su "elección por la vida del cuerpo".
(*) No digo que el interés de Quebrantapájaros sea sonar más o menos herético. Es evidente que eso no le ha importado. Sólo concluyo lo que concluyo a partir de tomar el relato según esta perspectiva que propongo.
- Posted at 10 septiembre, 2007 | By Fernando G. Toledo
Invoco a todos a re-diseñar nuestros blogs para que tengan un fin más social y menos sectoralista…¿se animan?
- Posted at 11 septiembre, 2007 | By
- Posted at 14 septiembre, 2007 | By Fernando G. Toledo
"La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. [...]cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario".
SOY con más intensidad y decisión porque SÉ -a veces conscientemente y otras no- que en cualquier momento DEJARÉ DE SER. En todo caso, busco mi río de la mortalidad.
Paula.
- Posted at 15 septiembre, 2007 | By
Creo que todo texto ficcional es contradictorio: con su anécdota, con sus persoajes y, sobre todo, con las ideas de su autor.
- Posted at 15 septiembre, 2007 | By Hernán Schillagi
- Posted at 15 septiembre, 2007 | By Hernán Schillagi
Por ese lado viene el tímido pedido que le hace Lázaro al bueno de Jesús. A veces creo que Cristo se sintió "abandonado" por Dios en la cruz, debido a que éste no lo "mataba" rápido.
- Posted at 15 septiembre, 2007 | By Hernán Schillagi
Visto así, lo que diría el Lázaro de Quebrantapájaros es que nunca quiere dejar de ser lo que ha sido: un simple hombre.
- Posted at 17 septiembre, 2007 | By Fernando G. Toledo
la verdad a mí el dichoso milagro de la resurrección de Lázaro siempre me pareció de una gran falta de tacto. Que se cure a alguien que está muy enfermo, bueno. Pero que se someta a alguien que ya cruzó "la puerta" a la experiencia traumática de tener que volver a cruzarla, me parece de muy mal gusto, máxime si se lo hace para demostrarle a la chusma que yo soy el más "pija" de los mesías.
En cuanto al texto (perdóneme la insolencia) no le gustan más los pronombres así:
"No podemos culpar al hombre que al escuchar de la voz de Jesús una orden tan clara, no fuera a cumplirla".
Sí, soy un atrevido.
Peeeerdónnnnnn!!!!
- Posted at 18 septiembre, 2007 | By sergio
En "Hechizo de Tiempo" este tema se muestra con mucha inteligencia. A la mitad de la película, el personaje de Bill Murray, atrapado en ese fastidioso rizo temporal, ha desarrollado todas sus habilidades -"competencias" diríamos en la jerga docente- al máximo: toca el piano como un eximio ejecutor, es experto en literatura francesa, escultor de figuras de hielo... ¡ha conseguido el amor de la mujer que ama!, pero... se quiere matar, salir de ese maldito día de la marmota, que, en realidad, es salir de la vida misma. Ha sido todos y no ha sido ninguno, ¿para qué? Devela la inutilidad de sus empeños y comprende que la única salida viable es el suicido. Probablemente las escenas en que intenta matarse de distintas maneras constituyen lo más divertido de la película. Ninguna muerte tremenda lo saca de la vida y un dios con voz de Cher lo despierta "resucita" cada mañana a las 5:59.
Paula.
PD: Hernán, gracias por refrescarme el recurso de la "reduplicación". Esa adulta misántropa que llega tarde a los cursos, se sienta y, sin más, opina de todo porque siempre hay aire para hacerlo, soy yo. No me identifiqué quizás para proponerte este pequeño juego de que reconstruyas en tu mente como fue conocerme sin saber quién era.
- Posted at 22 septiembre, 2007 | By
A propósito de los recovecos a los que ha arribado esta conversación, recomiendo enfáticamente otro Saramago: Las intermitencias de la muerte. Es pa' morirse.
- Posted at 22 septiembre, 2007 | By Fernando G. Toledo
Felices cinco años, jóvenes editores.
Paula
- Posted at 26 septiembre, 2007 | By
- Posted at 26 septiembre, 2007 | By Hernán Schillagi
- Posted at 26 septiembre, 2007 | By Hernán Schillagi
Ayer rendí dos materias y estoy a dos de recibirme de Profe de Lengua. He estado completamente entregada al estudio como un monje medieval. De todos modos, si hubiera estado totalmente desocupada no sé si hubiera ido, soy tímida y renegada para los eventos sociales. Eso sí, soy NEURO no PSICO.
Nos veremos, inevitablemente. Posiblemente te resultará desilusionante; yo hablo mucho menos que este reguero de letras.
- Posted at 28 septiembre, 2007 | By



